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IVÁN CARRASCO MONTESINOS

Nací en 1951 en Cuenca, Ecuador. Me gradué de bachiller y desde entonces viajé por diferentes lugares ejerciendo de artesano, pintor y poeta.
En los años noventa empiezo a publicar en revistas y libros colectivos hasta que la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay me publica mi primer libro de relatos cortos: RELATOS DE ATRÁS, 1992, edición agotada. El año 1996 la editorial Montesinos de Barcelona publica mi segundo libro de relatos cortos: LAS MUERTES INEVITABLES. En el 2001 la editorial Cáñamo de Barcelona me publica el libro UN CANTO EN LOS DIENTES, tres cuentos largos o tres novelas cortas, y finalmente la Casa de la Cultura Benjamín Carrión de Quito publica NUDOS DE LETRAS, 2005, una nueva recopilación de cuentos largos. Durante diez años colaboro con la revista Cáñamo de Barcelona.

 

BUS AL CIELO

Lentamente arrancó el bus tras recoger al moreno que enseguida empezó a vendernos mil un productos cada cual más exótico. El tipo tenía una labia admirable que ya quisiera yo para presentar mis libros. A poco todos nos encontramos chupando unos caramelos de sabor inigualable que con gentileza nos había ofrecido, incluso al conductor. Sin darnos cuenta una felicidad absoluta nos inundó mientras parecía ascendíamos hacia el Chimborazo, que se recortaba nítido y próximo en el horizonte. No nos extraño nada verlo debajo en tanto el bus se deslizaba por una placida carretera invisible y ya sin baches; inclusive la chirriante música sonaba divina. El moreno no había parado de fascinarnos con su labia, hasta que de pronto dijo: ¡pare!, y cuando la puerta se abrió, saltó al vacío antes de que el bus se detenga y se alejo caminando sobre las nubes y exhibiendo una sonrisa diabólica. Como estábamos felices no nos extraño en absoluto, pues cuando se es feliz cualquier preocupación desaparece.
Y así continuamos ascendiendo y ascendiendo hasta, quien lo diría, llegamos a las mismísimas puertas del cielo y creímos que aquel moreno era un ángel bendito. Pero en la puerta del cielo no asomó el bueno de San Pedro sino un flamígero arcángel cuyo rostro era más terrible que la del moreno cuando se marchó y, sin clemencia y sin mediar palabra alguna, nos lanzó su implacable rayo exterminador que nos precipitó al vacío.
Entonces comprendí, como siempre demasiado tarde, cual es el precio de lo mágico.

Iván Carrasco Montesinos

 

 


 
 

 
     
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