|
|
 |
 |

Miguel Antonio Chávez
(Guayaquil, 1979)
Licenciado en Comunicación Social, publicista.
De oficio: narrador, cuentista. Y algunos intentos de poesía.
Promotor cultural: Miembro fundador del grupo cultural Buseta de papel,
de Guayaquil.
Ex tallerista del escritor Miguel Donoso Pareja (Guayaquil, 2000-2001)
Ex tallerista de Diego Viniarsky, director de la revista literaria El
Perseguidor (Buenos Aires, 2003).
• Ganador Primera Mención del I Concurso
de Cuentos de Revista Hogar (2004) Con Publicitarius Musa.
• Te extrañamos ee, Círculo vicioso para principiantes
y Café anacrónico, en la VII Antología Internacional
de Cuento y Poesía de la Editorial Nuevo Ser, de Buenos Aires (2005).
Prepara la publicación de su primer libro
de cuentos.
|
|
TE EXTRAÑAMOS, EE
Ee a tenía cara:
no sería una etra más de montón toda
su vida. Y se esforzaba cada día para sobresair entre
todo e afabeto, para que a tomen más en cuenta.
Cuando eyó un estudio que contabiizaba que de cada
cien mi paabras en un texto escrito, a “ee” sóo
estaba en ocho mi, en contraste con etras como a “a”
(veintidós mi), a “ere” (once mi) o a “ese”
(once mi quinientos), se puso furiosa: se sintió caramente
segregada, y recamó que hasta as décimo segundas
etras de afabeto tienen dignidad. Fue inúti y mandó
todo a carajo; y desde entonces todas as imprentas, diccionarios
y computadoras se quedaron sin a etra ee.
a Rea Academia de a engua sufrió en etra propia esta
ausencia, comenzando por su nombrecito que ahora sonaba fata.
Aparte que paabras tan necesarias como “paabra”
ya no sonarían igua, ni qué decir de “éxico”
ni a misma “engua” (ni habar de as paabras con
dobe ee, sufrirían dobe pérdida). “Sin
ee, cómo escribiremos García orca... ¿orca,
como una orca?”, gritó a cieo e iustre Don uis
Aberto Viarroe, que de todos sus coegas su nombre era e que
peor había quedado.
Entre as etras de afabeto, revueo tota. Desde su autoexiio,
ee amó a todas a rebearse. “a”, “ere”
y “s”, para camar a resto, dijeron que “ee”
era una traidora. (“h” no estuvo de acuerdo, para
ea “ee” fue una revoucionaria, un ejempo a seguir,
y o siguió... cuando se encontró con ee, ee
se e cagó de risa en a cara: “¿de qué
me sirves, si eres muda?” a “h” vovió
a afabeto sin pena ni goria, por eso sigue ahí pero
nadie a pronuncia).
Como ee aún no aparece, a Rea Academia de a engua ha
creído conveniente honrar su memoria, decretando un
espacio vacío sobre e_ cua_ ninguna otra _etra vo_verá
a ocupar su _ugar. Para evitar futuros conf_ictos _ingüísticos,
prometerá tomar en cuenta a _etras como _a “w”,
“x”, “z” en nuevos vocab_os.
Pero todos hab_an y hab_an, y nadie se pregunta cómo
se ha sentido _a e_e todo este tiempo, _uego de su _ucha.
Informes de Inte_igencia aseguran que e_e aún existe,
y que está tratándose con una psicoana_ista
_acaniana en e_ Cono Sur, pero ésta ha negado conocer_a.
Seguramente, sigi_o profesiona_.
|
|
![]() |

|
|