
Nace en Quito en 1945.
Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales, Abogado y Doctor en Jurisprudencia por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Estudios Superiores de Diplomacia en el Instituto Internacional de Administración Pública de Paris. Como Diplomático de carrera ha ejercido cargos en Japón, Brasil, México, Argentina, Paraguay, Venezuela y Estados Unidos de Norteamérica, donde actualmente es Cónsul General del Ecuador, con rango de Embajador. En el Ministerio de Relaciones Exteriores ha sido Secretario de la Honorable Junta Consultiva de Relaciones Exteriores, Coordinador Diplomático del Tratado de Cooperación Amazónica y Director General de Medio Ambiente. Fue Profesor Agregado de Derecho Internacional Americano y Diplomático y Consular de la PUCE, y ha dictado Cursos de Derecho Internacional y Derecho Ambiental en la USFQ y la UTE, en Quito.
Ha Publicado El Canto de las Sirenas e Historia de un jilguero, en poesía, y La prisión y muerte de Atahualpa, en teatro. Escribió Crítica Cinematográfica para la antigua Oficina de Comunicación de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, artículos para el Suplemento Cultura del Diario El Comercio y para El Diario La Nación de Asunción, Paraguay, y mantiene una columna sobre temas culturales en el periódico ecuatoriano El Mercurio de Chicago. Fue Productor y Director del Programa de Música Clásica Invitación a la música en la Radio Católica Nacional del Ecuador.
Felices Fiestas…
que en la noche oscura sepas
encontrar las coordenadas del Nuevo Lucero
infinitamente mayor que los demás
que sigas tu camino
ebrio de luz pura
y con ella puedas, sin temor, atravesar la más tenebrosa quebrada
que recojas tus mejores dones
las esencias más altas del espíritu
y las carnales limitaciones
y también el tesoro resplandeciente que el óxido jamás carcome
que el sendero se abra ante ti
con el claror de todos los cuadrantes
y que jamás te desvié la lisonja del malvado
sube al monte santo
baja a valles primorosos
acércate al pesebre
toma en tus brazos al Celeste Infante
llèvalo en tus entrañas
póstrate como los pastores y los ángeles
cantando
gloria a Dios en las alturas,
tuyas son las alabanzas,
el poder, la gloria y toda bendición
Tu el santo, Tu el glorioso, Tu el humilde