Carni vale
V
así moviéndome,
moviéndonos, la noche embadurna las aguas crispadas
del estero largo. Y el len-guaje parece haber cedido ante
el resplandor insostrenible de una luna alta como una estaca.
las prostitutas, que
ocultan sus estrías, como ocultando el mayor d elos
pecados, avanzan en la oscuridad como los héroes...
y más arriba de la lava de la lengua (con que deshonramos
los parajes) se halla dispuesto un sueño, con la spulsaciones
del fulgor, a lamer su presa intacta entre nosotros.
detengo la poesía,
para que nadie se sienta transitando esta calzada.
para que nadie llame...
pero el alba no sabe
recordar más que las voces que no fueron suyas: la
porcelana de los cuerpos, la luz frondosa.
ahí donde siempre
nos movemos, para que no parezcan nuestras, nuestras casas.