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Oswaldo Encalada Vásquez

  • Doctor en Filología. Universidad de Cuenca
  • Especialista en docencia universitaria. Universidad del Azuay
  • Profesor de la Universidad del Azuay y del colegio Manuela Garaicoa de Calderón
Publicaciones:

Los juegos tardíos. Casa de la Cultura ecuatoriana. Cuenca. 1980
La muerte por agua. Universidad de Cuenca. 1980
El dÌa de las puertas cerradas. Planeta. Quito. 1988
A la sombra del verano. Casa de la cultura ecuatoriana. Cuenca. 1991
La signatura. Universidad del Azuay. Cuenca. 1994
Salamah. Casa de la Cultura ecuatoriana. Cuenca. 1998
Diccionario para melancÛlicos. Libresa. Quito. 1999
Cris·lida. Universidad de Cuenca. 2000
Bestiario razonado & Historia natural. Casa de la Cultura ecuatoriana. Cuenca. 2002
Imaginario (relatos, ediciín conjunta con Eliécer Cárdenas) Casa de la Cultura ecuatoriana. Cuenca 2002
Palabra derramada (Breve antología personal). Universidad de Cuenca. 2004
El jurupi encantado. Editorial Radmandí. Quito. 2004
Otros relatos, ensayo, crítica literaria en revistas, periódicos y otro tipo de publicaciones dentro y fuera del país. Además varios trabajos de investigación en el campo de la lengua.

SOLEDAD

Te acuerdas de lo que no sucedió? Dime, Soledad, todavía queda en tu memoria el vacío, la ausencia de los hechos?
Finalmente, luego de largas maniobras y silencios, de negaciones que estiraban el hilo hasta volverlo infinitamente invisible; después de todo, pudimos conciliar los horarios, los disgustos, las rutas, las urgencias que llamaban de otros lados, y quedó establecida la cita para la noche del martes.
Llegó la noche y yo andaba ya con cierta precognición. SalÌ del laboratorio y me encontré con una lluvia feroz. Sorteando los charcos, escondiéndome debajo de los aleros, saltando los arroyos conseguí llegar al sitio. La gran mole de la puerta estaba cerrada con firmeza. Te acuerdas que no llegaste?
Había un chorro descomunal que caía del tejado de la iglesia. No necesité esperar mucho para darme cuenta de que todo se había perdido. El esfuerzo de la conciliación había sido vano. Te acuerdas que no pude acariciarte?  Ni sentir cerca tu costado, tus pequeños senos de medusa?
Hubo nada; pero la nada se reproduce y crea olvido, distancia. SÌ, de la nada nació más distancia, distancia que al fin rompió el hilo infinitamente delgado e invisible. Te acuerdas que antes no había tanta nada?

Tomado de Crisálida. Universidad de Cuenca. 2000.



 
 

 
     
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