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LUCÍA LEMOS
Ecuatoriana. Licenciada en Ciencias
de la Información de la Facultad de Comunicación Social de la
Universidad Central del Ecuador. Doctora en literatura, de la Pontificia Universidad
Católica del Ecuador. Ex directora del Departamento de Formación
Profesional de CIESPAL, ex Subdecana de la Facultad de Ciencias Humanas, Universidad
Politécnica Salesiana. Ex profesora de la Facultad de Comunicación
Social de la U. Central. Ex directora de la Escuela de Comunicación
y encargada de la dirección de la Escuela de Lengua y Literatura, de
la Facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura de
la Universidad Católica de Quito. Actualmente, decana de la Facultad
de Comunicación, Lingüística y Literatura de la Universidad
Católica de Quito.
Miembro del Consejo Editorial de la revista “Ser Familia” y de
la revista Edu@news. Columnista de la revista “Domingo” del periódico
Hoy, colaboradora de la revista “Letras del Ecuador” de la Casa
de la Cultura Ecuatoriana.
Gracias a los cambios que
se han dado en la vida de las mujeres, desde hace más de
tres décadas, se puede hablar de una presencia femenina
en todos los ámbitos del quehacer social. La literatura
no podía ser la excepción y al momento existen importantes
aportes de mujeres a nivel mundial y nacional. Paralelamente a
la presencia femenina en la literatura han aparecido críticos
y críticas que se han ocupado de analizar sus textos y
recopilar sus obras; sin embargo, creo que su voz ha sido silenciada
casi por la mayoría de la crítica y sus textos no
han tenido la difusión que se merecen.
A partir de la premisa de que se necesita difundir la literatura
escrita por mujeres ecuatorianas, para obtener mi título
de doctora en literatura en la U. Católica, realicé
una investigación centrada en un grupo que empezó
a publicar a fines de los 70 e inicios de los 80. Trabajé
con textos de escritoras de Quito y Guayaquil, en el género
cuento. La base teórica principal fue el aporte hecho por
las críticas francesas Hèlene Cixous y Luce Irigaray
, quienes afirman que existe una “escritura femenina y una
voz de mujer en la literatura”. También acudí
a la teoría ginocrítica de la norteamericana Elaine
Showalter que se centra en el estudio de la historia, los temas,
los géneros y las estructuras de la literatura escrita
por mujeres.
En el análisis de los textos, descubrí que, si bien
los motivos y las voces narrativas manejados por las escritoras
responden las teorías literarias universales, su tratamiento
era diferente y reflejaba la cosmovisión particular de
las mujeres.
Los cuentos de Gabriela Alemán llamaron especialmente mi
atención por ser provocativos, desafían al lector
mediante la utilización de referencias a personajes literarios
y mitológicos y, al igual que las demás escritoras,
tiene un tratamiento personal de los motivos y voces. Quiero presentar
ante el Congreso los resultados de este análisis.
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